¿Cuál será más de culpar la que peca por la paga o el que paga por pecar? Este interrogante sirve de bandera a la ocupación central de este trabajo. El establecimiento de la frontera entre moral y ley como marco de la problemática de la prostitución en Colombia. Si bien se ha dicho que este fenómeno es tan antiguo como el mismo hombre, cabe anotar que a pesar de ello su tratamiento aun parece estar en las primeras fases hacia una evolución. Saturnino Sepúlveda, Carol Poteman, y algunos estudios realizados en España, Holanda y por supuesto en Colombia clasifican el modo de tratamiento adoptado por los diferentes países, resultando así una la división se aplica a tres categorías: El reglamentarismo o Tolerancia, El prohibicionismo y el abolicionismo. Bajo estos parámetros parte el análisis de las leyes y de la opinión de la sociedad representada en el valor / derecho de la moral social, la cual recibe según carta política, amparo y protección primando a veces sobre los derechos individuales.
Es atractivo entonces observar el choque de intereses que puede presentarse dentro de un marco constitucional, al enfrentar el ejercicio de la prostitución y el derecho a la moral y al orden publico.
Hablaremos de origen de la prostitución en la historia a partir del establecimiento de la familia patriarcal, del abandono de la poligamia, de la institucionalización de las parejas monogámicas, deteniéndonos un poco en los mitos y en el contexto de la literatura, del arte y de la religión que esconden tras de si un fondo de machismo y discriminación, que en su momento encontrarán la complicidad del Estado, unas veces reprimiendo y otras callando.
En Colombia, sociólogos y Trabajadores sociales se han dado a la tarea de analizar y escribir sobre el tema y cierto es, que mas allá de la especulación poco es el aporte dado por las diferentes ramas. Pretender encontrar una solución que resuelva esta situación y que la anule como ejercicio de subsistencia, es tan utópico y atrevido como pretender acabar con los pobres del mundo. Y entiéndase bien que no se trata de discriminación ni a los pobres, ni a las trabajadoras sexuales, ni mucho menos de desconocimiento a los esfuerzos realizados por personas como Virginia Gutiérrez de Pineda, primera mujer en Colombia en abordar el tema, o al abogado cartagenero Ramón Ariza con su libro Prostitución y Delito de 1968. No, no se trata de desmeritar estos trabajos, ni tampoco los realizados por Saturnino Sepúlveda. Por el contrario, de acuerdo a estas bases es que se pretende analizar el camino recorrido desde esos días, desde ese entorno cultural hasta estos tiempos y estas condiciones, observando el transcurrir de las normas en Colombia y compararlo con la moral de una sociedad que se atreve a catalogarse como "de mente abierta".
También se tendrá en cuenta el papel de la Corte Constitucional a propósito de su función de protectora de la norma de normas en Colombia. Sentencias como la 620 de 1995 y la 507 de 1999 serán vistas a fin de conceptualizar la temática tratable.
Finalmente, la función de medios de comunicación se tendrá como puente entre la opinión del ciudadano corriente y la trabajadora sexual como tal, saber cual es el papel de la sociedad en la influencia a la prostitución, y cual es la moral que se maneja aquí.
La Prostitución en la Historia
Redundar en la idea de que la prostitución es la actividad mas antigua del mundo no es el simple argumento de quienes la defienden y luchan por su humanización. Y entiéndase bien que si se habla de defensa, no se trata de legalización, sino de cómo su nombre lo indica, una lucha por los derechos a los que como humanas se hacen merecedoras las trabajadoras sexuales.
Partiendo de esta base es posible hacer referencia a la prostitución como la actividad mas antigua de la humanidad. Así las cosas es posible remontarse hasta los tiempos en que según el catolicismo existió la primera mujer dedicada a estas labores. Cítese entonces a Maria Magdalena, mujer adultera y pagana convertida según cuenta el libro de San Lucas. Esto en lo que se refiere a la era cristiana.
De otro lado en los pueblos de Mesopotamia, se hablaba de la Prostitución sagrada. La religión pues, aparece como la patrona administradora o impulsora de tal situación. Esta institución se hacia indispensable como medio de sostenimiento del estamento religioso, tan era así que cuando este tenia pocos recursos era obligatorio consagrarse al templo de la diosa Mylita por lo menos una vez en la vida de una mujer, antes de casarse. Tal rito consistía en sentarse en una plaza pública hasta el momento en que algún hombre tirara una moneda a su lado, la moneda se destinaba a las arcas del templo y el cuerpo de la mujer a un desconocido.
Esta especie de prostitución se llevo a cabo igualmente en el imperio sumerio donde los sacerdotes dirigían un templo burdel denominado Kakum,templo dedicado a la diosa Istar, donde la división del trabajo por así decirlo, y la organización administrativa trajo una clasificación dentro los oficios del placer y la religión. Así, el templo se dividía en su primera parte en mujeres dedicadas a atender la mezcla de las dos razones de existencia de tal creación, lo sagrado y lo lascivo, una segunda parte dedicada solo a los placeres carnales, y por ultimo la mas baja categorización, la de las remeras que vivían en predios del tempo autorizadas para encontrar clientes.
Esta forma duro hasta las últimas etapas de Babilonia extendiéndose hasta Egipto, donde en alguna época ninguna mujer llego a salvarse de la prostitución sagrada. Solo en el faraonato de Amenhotep IV y Nefertiti se prohibió. En Grecia por su parte se hablaba de las Heteras o Hetairas como comúnmente se les denominaba a prostitutas instruidas en las diferentes artes, la música, la literatura y la danza. Su conocimiento era requisito para su ejercicio. Estas heteras, seguían siendo administradas por los sacerdotes.
LA LEY Y LA PROSTITUCIÓN
Debido a que la génesis de la prostitución no es en realidad el tema de trabajo, debemos remitirnos a la satanización de la misma dentro del entorno social, ese adjetivo tomado con el paso de los años. Por que no hay que negarlo, es el tiempo sumado al quehacer humano en lo que ha dado forma a la prostituta en el sentido moderno de la palabra. Aparece el Estado quien en su ánimo de conciliador y garante de justicia, apela en cierto modo alcontrato social de Rosseau donde por el otorgamiento de un mínimo de libertad individual se obtiene la voluntad popular. Así, se defiende a la sociedad y se previene la degradación de los humanos, en este caso las mujeres, en la prostitución.
En 1949 las Naciones Unidas establecen un convenio para la represión de la trata de personas y la libre explotación de la prostitución, la premisa avante "es incompatible con la dignidad de los derechos humanos".
Hasta 1966, Colombia había permanecido indiferente a tal convenio. En 1946 Virginia Gutiérrez de Pineda realizo estudios etnográficos sobre laorganización social, topología y estructuración de las prostitutas en la época. El titulo de su obra: Familia y Cultura en Colombia; el resultado del mismo, el establecimiento de las características comunes en las prostitutas antioqueñas, el factor machismo como eslabón de influencia. Hacia 1962Ramón Ariza publica Prostitución y Delito.
En este se destaca la agrupación de diferentes ciencias, en las cuales relaciona teorías y explicaciones de diversas ramas para concluir según el, que la prostitución como fenómeno social, político o criminológico no puede explicarse desde un solo aspecto. Cinco años más tarde el Colegio Nacional de Abogadas de Colombia presenta una ponencia al VII Congreso Nacional de Abogados solicitando que la corporación recomendara al congreso Nacional y al Presidente de la Republica la adopción del sistema Abolicionista. Mientras en 1996 en un Coloquio de la UNESCO en Paris se destaca el aumento en la industria del sexo, se dice que su legalización esta legitimando el actuar de los proxenetas.
Es de analizar pues, cuales métodos de prevención se establecen y cual es su eficacia. La ley escrita colombiana tiene el Código Nacional de Policía en los artículos 178 a 183, el Código Penal artículos 213 y 214 y la misma Constitución Política brinda siempre un asidero para la moral en si misma, que se esconde bajo los principios de preservación del orden publico y de los derechos de los niños. Para la prostitución al no encontrar mejores correctivos, es el derecho al libre desarrollo de la personalidad la puerta a la legitimidad.
En Colombia la prostitución en adultas no es un delito, pero esta situación no garantiza su acceso a la seguridad. Por el contrario las deja en una balanza donde por un lado la sociedad las rechaza y las persigue y por otro no solo las empuja a esto, sino que estimula el crecimiento de su oferta. Lamarginalidad social como producto de la sociedad de consumo "Para crear y mantener este mundo es necesaria la existencia de una demanda, es obligatorio que miembros de nuestro entorno social quieran pagar y busquen hacerlo...Es la propia sociedad quien alimenta la creación de un problema del cual se agarran quienes están inmersos en las redes de la marginalidad social." En sítesis, la prostitución no es delito, pero tampoco es trabajo. Al respecto la Corte Constitucional Colombiana señala:... Para el Estado social y democrático de derecho la prostitución no es deseable, por ser contraria a la dignidad de la persona humana el comerciar con el propio ser. Pero no puede comprometerse en el esfuerzo estéril de prohibir lo que inexorablemente se va a lleva a cabo y por ello tolera como mal menor, es decir, como una conducta no ejemplar ni deseable, pero que es preferible tocar y controlar, a que se esparza clandestina e indiscriminadamente en la sociedad... Su referencia sin un análisis muy afianzado solo demuestra elcarácter peyorativo y discriminatorio hacia la persona misma de la prostituta, es la plaga a controlar... tanto se invoca su protección y su derecho a la dignidad que mas allá del papel no se hace nada por liberarla. Nada aparte del ofrecimiento de programas de rehabilitación de algunas ONG y obviamente de la potestad otorgada a cada departamento y municipio para su tratamiento.
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